Notas


El hombre en el tiempo

Ha pasado mucho tiempo el hombre sobre la faz de la tierra. Muchos miles de años. El fuego, la rueda, la pólvora, produjeron cambios. Con la aparición de la imprenta se fueron ordenando los testimonios. Estamos de paso por este tiempo que será un leve punto en el gran espacio de todos los tiempos. Son múltiples las señales que nos llegan de todos los siglos. Son numerosos los aportes que han realizado millones y millones de hombres en el transcurso de la historia de la humanidad.

Cristo es el mojón más importante de nuestra cultura para medir el antes y el después. Y el río del tiempo sigue su curso y los hombres viajamos por él. Nada se detiene. Las semillas y los hombres se renuevan, cada uno con su finita edad.

¿Qué pasó en estas tierras en el año 1000?

¿Ya vivimos la realidad del 2000?

¿Y cómo será el 3000? Lunas, soles, noches, días y un planeta que gira por el celeste espacio.

¿Es significativo para nosotros atravesar la barrera del 2000?

¿Qué habrá más allá?

Muchos soñaron con el futuro, como Julio Verne o Enrique Santos Discépolo. ¿Cuál será el último día de cada uno de todos nosotros? ¿Y después?

Por si este papel atraviesa la puerta del próximo milenio, les contaremos a los habitantes del gran futuro, que en Salta esta publicación testimoniaba su tiempo. Diremos también, que en Salta había muchas palomas y caballos; que los árboles eran bellos y generosos; que los hombres labraban la tierra… Pediremos disculpas por todas las pestes y enfermedades que dejamos y también confesaremos que no supimos cuidar los ríos y el medio ambiente. Pero claro, también se debe expresar que muchos hombres trabajan por Salta, por su tierra y por los hombres.

Salta quiere trabajar por la semilla, para que el paso del tiempo y las caricias del agua, del sol y de los vientos la alimenten y la conviertan en árbol de benditos frutos, de regocijo y salud.

Es necesario que entre todos cuidemos el universo. ¿A quién le pedimos permiso para talar los montes, para contaminar los ríos? ¿Con qué derecho potencias del mundo viajan por los mares del mundo con material radiactivo? ¿Cómo justificamos el hambre de tantos humanos, en tierras tan generosas?

La humanidad exige un examen de conciencia de gobernados y gobernantes. La codicia de algunos mata…

Hay que conformar un ejército de amor, para dar batalla a las irracionales medidas de muchos dirigentes, que llegan incluso a lucrar con el daño y la muerte de otros.

La poesía como la concebía Aristóteles era casi una ciencia, que aportaba luz a la existencia. La poesía legisla. Un poeta expresa el sentir de su pueblo. La ley debe mirar cada día más al hombre. Las ciencias humanísticas, tan venidas a menos, guardan en sus tratados, aportes importantes para el mundo concreto y material que habitamos. Los problemas de un país no pasan solo por los números, estos indican la realidad, pero la medicina no la puede dar un banquero.

El mundo reclama un nuevo rumbo y las reglas axiológicas deben ser lógicas. Basta de modelos de barro, es necesario rescatar arquetipos que nos inviten a desarrollarnos como personas.

El cambio del mundo pasa por el cambio de cada uno de nosotros.

No pidamos nada, construyamos con esfuerzo un mundo mejor y exijamos respeto como humanos.

Que en este nuevo tiempo, entre todos, podamos empezar a escribir una bella canción de amor.


Los árboles de la vida

Los árboles vienen de una interminable cadena de vida. La luz es su fuente de energía, el carbono y el agua son la materia prima. Un verdadero milagro existencial. Muchos árboles han desaparecido, se han perdido en su camino. Cuantos bienes materiales proporcionan: alimento, madera, combustible, resina, medicamentos, refugio para pájaros, roedores, insectos; son nuestros protectores.

Tienen mucho que ver con el clima: los vientos, la lluvia, protegen de la radiación, de la humedad, son los serenos vigilantes de nuestra relación con el cosmos.

Amortiguan la intensidad de los ruidos molestos, absorben dióxido de carbono y restituyen oxígeno mediante la fotosíntesis. Regulan la temperatura, otorgan sombra, producen un trabajo incesante que protege la vida.

Respetados y venerados por numerosos cultos. Cada cultura lo interpreta y le consagra un rol distintivo.

No solo cuidan al hombre, también cuidan el planeta. Ellos son parte de la comunicación astral, se mueven mágicamente por los infinitos caminos del universo.

“El verde los árboles está en mi sangre”, lo expresó el poeta Fernando Pessoa, refiriéndose justamente a la presencia luminosa de su hechu ra.

Son nuestros hermanos compartiendo espacios existenciales. Nos acompañan. Nos brindan su protección y energía. Además, son bellos y podemos afirmar que un árbol se levanta como un templo sobre el paisaje. Es referencia, luz y guía.

Acompañan la historia humana y otorgan su carne, esa madera perfumada, para que las manos carpinteras construyan cunas, sillas, mesas, camas, féretros. Desde el principio al final, siempre con los hermanos árboles. También se prestan para construir herramientas, armas, barcos, rueda, todo lo que la imaginación pueda.

Por el árbol andan los sabores con sus frutos, el perfume, el remedio a nuestros males. La sombra placentera y compañera, que ayuda a soportar el camino.

Ver un árbol es observar el paisaje de la vida, que pone su elegancia sobre la faz de la tierra, pintando de verde el futuro y la alegría que trepa por su madera.

Es el hogar de infinidad de seres vivos, que lo toman como su casa. Los años le dibujan en su rugosa piel el tiempo transcurrido. Todo es fiesta con el hermano árbol. Nuestro planeta cuenta con más de tres billones de árboles, según profundos estu dios.

Cada árbol, una canción

Pero a pesar de todo lo bueno que representa, hay muchos hombres que los talan indiscriminadamente, sin importar los beneficios de su presencia. Los mensajes del clima pareciera que son el clamor de los árboles, pidiendo clemencia. Los daños avanzan y los desiertos. Según expertos, en el año 2415 no habría más árboles si el hombre continúa con su irracional actitud.

Es menester educar a las nuevas generaciones para que cuiden la casa del futuro. Se debe premiar la existencia de los hermanos árboles, porque de ellos viene el viento de la vida. Cada árbol es una canción, un laboratorio que trabaja en forma incesante, una catedral de luz, una pintura que baila con la brisa, un ser que comparte cada uno de los ingredientes fecundos de la realidad circundante.

Es necesario trabajar, sin árboles no habría oxígeno, la tierra se calentaría, no habría agua. La temperatura atmosférica aumentaría algunos grados, lo cual causaría una catástrofe climática en todo el mundo, el nivel de los mares aumentaría y muchas especies de animales y plantas poco tolerantes a cambios de temperatura perecerían, entre otras cosas.


Los gauchos de la Patria

Cuántas páginas de la historia escribieron estos valerosos seres, que tenían en su piel la medida justa del coraje! Era el resultado de muchas sangres y razas que fueron mostrando esta hidalga figura, que caminó y camina por la áspera geografía de nuestra patria. Baqueano y rastreador, como el que más, conocedor del cielo y de los pájaros. Sentía la vida en cada fragancia y oía el murmullo vegetal. Sabía de la movilidad de los animales en el monte, en la selva y leía con exactitud plena el horizonte de los ríos. Gran jinete y amigo de su caballo, parecían fundidos en la misma brasa. Orgullo salvaje, inquebrantable, mostraba su valor sin límites. El tiempo los vio pasar con su sombrero retobado, poncho al viento, cabalgando con el tradicional apero y los infaltables guardamontes, que lo protegían de las espinas y le proporcionaban un aspecto fantasmal. El rebenque sobre esos cueros producía un ruido atronador que causaba pánico y desconcierto. Fue un arma colosal para espantar a los realistas que los veían como “centauros” invencibles. Sirvieron a Gemes con sus pilchas, con su sencillez, sus caballos, su apero, con sus conocimientos de la tierra; el guardamonte, facón, lazo, boleadoras, elementos que manejaban con maestría y una lanza hecha con caña tacuara con una chuza o cuchillo en la punta. Aguerridos estos hombres con brazos de quebracho que caminaban la distancia como los vientos.

Salta supo mantener sus tradiciones en el tiempo. Un legado de amor y respeto, vienen con el hijo y los nietos, en la constitución física, en la anatomía varonil y corajuda. Pasaron muchos años y su figura se mantiene inalterable hurgándole el asombro a las ciudades que no entienden su capacidad sobre la vida. Es como una cadena de sangre criolla la que anda por los valles, mostrando su valor y su hidalguía.

Más de doscientos años su presencia amando su terruño y paisaje. Todo cambia sobre la faz de la tierra, la tecnología y las costumbres, pero estos legendarios héroes naturales andan con su memoria a cuestas honrando a los abuelos, a los padres, a esa historia que cuelga victorias en cada pueblo. El ejemplo del general gaucho Martín Miguel de Gemes, socio en las batallas y en las luchas con el general Manuel Belgrano, con el general San Martín, que creía en su capacidad, ha provocado en sus gauchos un amor entrañable, una admiración que el tiempo no puede borrar, al contrario, crece cada año como una procesión de fe por todo lo dado. Maravilla ver por las calles de Salta muchos miles de gauchos venidos de todos los rincones, con su agrupación tradicionalista para decir presente en el homenaje a su líder, que sigue sosteniendo el estilo de la gente criolla, como una filosofía de vida. Como será de fuerte toda esa memoria recogida que la figura del general Gemes asciende hasta constituirse en un emblema que adquiere características de religiosidad, por el fervor que le ponen esos bravos gauchos, que llegan a la ciudad de Salta, cabalgando largas distancias, abrazados, de soles, lunas, lluvias, vientos, fríos. Vienen con sus caballos y sus familias, para honrar públicamente la memoria de una figura gigante de la historia de la patria, el General Martín Miguel de Gemes. Con sus gestos y sus caballos, en silencio, casi sin palabras, estos bravos jinetes, los gauchos de la patria, nos enseñan el camino de la argentinidad y de la dignidad. Gracias por tanto, valerosos paisanos. Nuestro deber, respetarlos y valorarlos, por ser tan digno ejemplo de patria, modelo para los argentinos.


La construcción argentina

La Independencia Argentina, decisión tomada en el Congreso de Tucumán, el martes 9 de julio de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna. En una ciudad tranquila con muchos hombres de otros lugares. En 1814, el rey Fernando VII había regresado al trono de España. España quería reconquistar sus colonias. Los realistas habían triunfado en Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma, y eran fuertes en el Alto Perú, actual Bolivia. Momentos difíciles.

El Congreso inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816 con la presencia de 33 diputados. Varias provincias del Alto Perú, entre ellas Potosí, Cochabamaba, La Paz y Santa Cruz de la Sierra habían caído nuevamente en poder de los realistas. Empero, gracias a la Tercera Expedición auxiliadora al Alto Perú enviaron diputados Chichas, Charcas y Mizque. La Liga de los Pueblos Libres o Liga Federal, compuesta por Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán. Paraguay actuaba como estado independiente desde 1811. Los actuales territorios de la Patagonia, El Comahue y el Gran Chaco se encontraban bajo el dominio indígena, o eran territorios deshabitados.

Una de las primeras medidas del Congreso fue nombrar Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Pueyrredón. La presión del general José de San Martín, gobernador de la intendencia de Cuyo, hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de la Independencia. Cuando se declaró la Independencia, presidía el Congreso el representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida.

El 21 de julio de 1816 fue jurada la Independencia en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, ante la presencia del gobernador de Tucumán, el general Manuel Belgrano, el clero, comunidades religiosas y demás corporaciones.

Por Salta, participaron Mariano Boedo, vicepresidente; Dr. José Ignacio de Gorriti. El diputado y coronel José Moldes, no estuvo presente, por estar detenido en Salta. El general Martín Miguel de Gemes luchaba sin pausa contra la invasión realista.

Así fueron aquellos momentos, en que muchas voluntades trabajaron por la patria naciente, para afianzar el camino de la libertad y avanzar en un camino azul hacia la prosperidad. Sueños, luchas, desvelos para entregar a los hijos un territorio libre. Los problemas continuaron luego de la declaración de la Independencia, porque nuestra geografía era apetecible a los países poderosos. Un manojo de coraje pudo llevar a nuestra patria hacia un destino de grandeza, en un clima de austeridad, de esfuerzos y sacrificios para moldear el horizonte del futuro. Si parece ayer, que se juntaron los hombres de mi patria en una pequeña ciudad para dibujar el futuro. Gracias Tucumán, por tu generosa presencia en la historia.

Pero la lucha continúa. Para ello recordamos lo que dijo Winston Churchill en 1945: “No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella a toda América Latina”. Su nieto homónimo Winston Churchill, ante el parlamento británico, el 21 de junio de 1982, en plena guerra de Malvinas, expresó: “A la Argentina hay que revolcarla, en el fango de la humillación”. El Tribuno el 1 de abril de 2012, recordaba este momento.

Por esto es menester seguir luchando por nuestra independencia cada día, cuidar la soberanía, proteger la identidad. Se debe recuperar la memoria de Patria, para no ser víctimas de las ambiciones de los países poderosos de la tierra, que cuentan con herramientas para gobernar sobre nuestras autoridades.


El viento de la vida

El viento de la vida, el aire vital, el elemento más importante para la vida humana y la de todos los seres vivos. El aire, el viento, mágicos compañeros existenciales. Numerosos factores actúan en forma conjunta. La respiración produce el intercambio de gases. Los animales absorben oxígeno, las plantas y los vegetales lo generan. Qué juego mágico, el equilibrio en la generación de gases, que permite la subsistencia de todas las especies. En ese profundo compartir, los accidentes geográficos, como las montañas, los mares, influyen en sus características, donde participan la temperatura, la humedad y la presión del aire. Sus combinaciones definen el clima, el tiempo meteorológico, el clima de la tierra.

Ese clima es el padre de todas las culturas. El clima enseña a comer, a vestir y le da órdenes a la conducta humana para que se adapte a su realidad. La inteligencia humana comprende y estudia toda esta maravilla natural, pero lo mismo destruye y contamina.

El aire se compone de una mezcla de gases, con un alto porcentaje de nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, ozono, dióxido de carbono, hidrógeno y un pequeño porcentaje de gases nobles. Todo eso constituye la atmósfera. Allí está la base de la vida. El deber es cuidarla, no enfermarla: la contaminación mata.

A la largo de la historia cultural, de su espiritualidad, que asoman por mitos y creencias, la respiración siempre ha sido motivo de reflexión y meditación. Respirar es vivir, cuando dejamos de hacerlo llega la muerte. La respiración nos relaciona con el mundo, compartiendo esa realidad circundante que a todos nos pertenece.

La crisis del cambio climático nos hace pensar en el hombre errático, fuera de los ritmos de la naturaleza, de allí vienen tantos errores. La contaminación planetaria responde a sutiles desaciertos de nuestra relación con el cosmos. Cómo puede ser que los negocios personales tengan más valor que la salud de la casa que nos da vida y nos pertenece a todos. Los pueblos antiguos regían sus vidas por los ciclos de la naturaleza, incluidos los primigenios habitantes de América.

El término castellano “alma”, proviene del latín “anima”, que a su vez deriva del griego “anemos”, que significa “viento”. Aristóteles dijo: “Otros hay que además afirman que el alma se halla mezclada con la totalidad del universo, de donde seguramente dedujo Tales que todo está lleno de dioses”.

Anaxímenes de Mileto, hijo de Eurístrato, declaró que el principio de las cosas existentes es el aire; pues de este nacen todas las cosas y en él se disuelven de nuevo, y así como nuestra alma, que es aire, dice, nos mantiene unidos, de la misma manera el viento (o aliento) envuelve a todo el mundo. En el viento están las palabras y la música, por allí viaja la vida desde siempre. Ese espacio vital que nos pertenece a todos.

El aire que el hombre respira es su vida; es también el aire que lo rodea, que, partiendo de las cuatro esquinas del orbe, atraviesa como viento los espacios, como lo expresaba Job.

Aprender a reconocer el mundo circundante es la consigna, el equilibrio existencial lo exige. Es menester cuidar la integridad de la casa donde se desarrolla la vida. Corregir el uso de elementos para producir menos daño. Se debe priorizar la vida. La ciencia humana no debe aportar a la destrucción.


Un año de elecciones

El año 2019 se presenta como un año político y de elecciones. Debe ser un tiempo para la reflexión profunda de gobernantes y gobernados. Toda la población se debe ocupar en buscar el bien común, como supremo objetivo. Para ello hay que determinar con justeza el rumbo a seguir, corregir los errores y cambiar los estilos que destruyen. Es necesario instalar una discusión racional donde prevalezca la patria con todos sus intereses. La justicia debe aportar a la alegría de toda la población. La corrupción debe ser castigada y eliminada de la sociedad. Para ello se debe trabajar racionalmente. Hay que reconstruir la patria. Todo debe apuntar a recuperar lo perdido.

El ser humano es un ser social por excelencia, no puede avanzar en forma aislada, pero tampoco debe constituirse en rebaño, lo ideal que mantenga una actitud activa y participativa, con disposición para respetar al prójimo y a la sociedad toda. El trabajo se debe fermentar en el hogar, con las fuertes señales del afecto. Este año se debe elegir entre tantos candidatos, a los responsables que deberán gobernar. La consigna de siempre, continuar o cambiar, repetir o mejorar. Para ello hay que interesarse, por nuestra casa, nuestra patria, el futuro de los hijos y los nietos. Se deben optimizar los mecanismos de control de la gestión pública. Así como el estado controla a sus contribuyentes, es menester que el pueblo pueda conocer lo que acontece con la gestión de los gobiernos. Todos debemos conocer profundamente el movimiento económico del Estado, sus inversiones y sus compromisos. Se debe vivir en una sociedad organizada, con la colaboración mutua de cada sector, apuntando a generar oportunidades para todos, respetando las capacidades; el respeto debe ser el centro de todo accionar, respetando el derecho de cada uno. Trabajar entre todos para generar un justo equilibrio, traerá beneficios y resultados económicos. Cada ser humano cuenta con distintas habilidades y aptitudes, que bien desarrolladas, pueden producir importantes aportes a su patria. Cubrir todas las necesidades con el esfuerzo de cada habitante; debe resurgir el sentido de patria y pertenencia; la educación debe cumplir un rol importante en la formación de la gente del futuro.

2019, tiempo político y de elecciones. Cada ciudadano tiene el arma en sus manos, el voto. No se deje llevar por los impulsos, las modas, las dádivas. Elija bien y pida a los candidatos su propuesta de trabajo, su plan de gobierno.

Y llegó la hora

Ya es tiempo de que empecemos a construir un país adulto. En una Patria tan rica y llena de recursos es inadmisible tanta pobreza y necesidades. Que la inspiración recaiga en este tiempo nuevo sobre los candidatos, sobre los gobernantes, los empresarios, los obreros, los estudiantes. Debemos instalar en la mente de nuestros niños y jóvenes la inquietud de defender nuestra bandera, que conlleva identidad, soberanía, industria nacional, nuestros bosques, ríos, comidas, canciones. Todo este milagro, exige la buena voluntad de cada argentino, de gobernantes y gobernados, con vergenza y esfuerzo, con disciplina y respeto. Entre todos podremos empezar a dibujar nuevamente el porvenir de nuestro país, que de a ratos pierde el rumbo. Todos juntos para enaltecer la vida. Es el desafío que propongo y sueño.


Eclecticismo en la modernidad

El hombre caminó a los tumbos todos los tramos de la historia. Creencias, ideologías, intereses diversos cruzaron por el tiempo.

Dos siglos antes de Cristo apareció en la antigua Grecia una escuela filosófica llamada “eclecticismo”, que suma distintas teorías, estilos, ideas para obtener una información más completa y superadora.

En el siglo XIX rebrotó en Francia, a través del filósofo Víctor Cousin, quien trató de unir el idealismo de Kant y el racionalismo doctrinas inductivas de René Descartes; después Ortega y Gasset defendió el eclecticismo, cuando se hablaba de izquierdas y derechas.

Esta escuela es una reunión mecánica, sin principios de tendencias, corrientes, concepciones y teorías, que trata de unir el materialismo con el idealismo. Se puede decir que es propio del revisionismo moderno.

Cosas muy caras

En el mundo actual donde la violencia y la seguridad son tan caras; donde los alimentos han sido invadidos por miles de moléculas tóxicas desde la Segunda Guerra Mundial; donde la industria, los pesticidas enriquecen a grandes empresas, mientras mucha gente se envenena.

El conocimiento en todos los campos del saber, es inseparable de interés, necesidades, prácticas, relacionadas con lo político, lo económico, lo ideológico y lo cultural.

El poder pasa por los socios comerciales que gobiernan el mundo, integrado por Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania y los países del Reino Unido; manejan la economía mundial sometida al sistema financiero y los bancos.

Por otro lado, el hombre pretende más bienestar, pero no se ha podido erradicar el hambre del mundo. La guerra y la violencia son las consecuencias.

El patrón oro fue establecido en 1821 por el Reino Unido; luego se sumaron Francia, Alemania, Estados Unidos, Rusia, Japón, marcando la aceptación universal.

Antes de 1870, Londres y París, eran los únicos centros financieros del mundo; después Berlín y Nueva York.

Argentina como país emergente, recibe una dura advertencia de Winston Churchill en 1945, cuando sintéticamente, dijo: “No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella a toda América Latina”. Esta sentencia marca claramente la histórica antipatía hacia nuestra patria.

El gobierno de Perón nacionalizó los ferrocarriles el 13 de febrero de 1947 y el 1 de marzo de 1948 se tomó posesión ante una multitud. Raúl Scalabrini Ortiz, gran conocedor de la actividad británica en el Río de la Plata, diría: “Cuando el silbato de la Porteña anunció que volvía a ser argentina se abría un mundo de inmensas posibilidades”.

Producir un cambio

Los operadores internacionales trabajaron hasta producir el cambio de política: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”.

Fragmento del discurso de Winston Churchill en la Cámara de los Comunes, en 1955, que reconfirma ese sentimiento antiargentino.

Era insoportable el crecimiento criollo.

¿… la Argentina había demostrado ante el mundo su asombrosa capacidad con alto grado de desarrollo industrial y avanzada tecnología, exhibida con la construcción de un avión a reacción – el Pulqui- convirtiéndose en líder del Tercer Mundo. Si continuaba así, Argentina, se convertiría en el líder industrial de Iberoamérica, por eso era necesario su derrocamiento”.

Debemos aprender también de los enemigos, se hicieron fuertes con sus ciencias y su tecnología. Con pocos recursos naturales, que se han esforzado para tener una presencia importante en el mundo.

Argentina debe recuperar su rumbo. Posee una geografía con una vastedad increíble de recursos, para salir de su pobreza y constituirse en potencia del mundo. A trabajar sin pausa.


La tecnología y los hombres

La tecnología y el hombre nacieron juntos. La evolución y la búsqueda son características humanas. Empezó como un nómada recorriendo geografías. A consecuencia de ese andar fue encontrando su lugar, constituyéndose en sedentario y luego el proceso de evolución le enseñó a vivir en comunidad. Su inteligencia le permitió muchos descubrimientos e inventos, que apuntaban a satisfacer sus necesidades elementales. Todo el desarrollo se apoyaba en las herramientas. De a poco fue sumando el fuego, la palanca, la rueda, el vestido, los muebles esenciales como la mesa y la cama. Así fue avanzando la tecnología trayendo grandes beneficios.

La modernidad muestra un abanico de avances que son sorprendentes, entre ellos el celular inventado hace menos de 40 años, ha producido cambios notables en las conductas sociales. Se ha generado una dependencia, mucha gente ya no podría vivir si le faltase esta máquina, que cada día es más sofisticada. El celular ha reemplazado la visita y el abrazo, la lectura y los libros. La medicina recibió los beneficios de esta tecnología y por ende el hombre. Se puede diagnosticar con más precisión, controlar las afecciones y operar con más eficiencia. Cada día hay más longevos, a pesar del criterio de algunos gobiernos. Las ventajas que ha traído la tecnología son asombrosas.

El mundo actual gira alrededor de la computadora. Cuando se cae el sistema, termina el funcionamiento de muchas entidades. Una dependencia preocupante. En este panorama, los niños son víctimas de un sistema que le quita libertad, movilidad, imaginación, creatividad, porque los hace solitarios, vulnerables y sedentarios. Deben conocer los bienes del progreso, pero manejados en forma racional. Su mal uso acarreará problemas de atención, de aprendizaje y otros malos hábitos. Los auriculares y los niveles de volumen están produciendo sorderas juveniles.

La energía solar, la eólica y la geotérmica, no se agotan y contaminan menos que el carbón o el petróleo.

Los accidentes de petroleros con consecuencias nefastas para el entorno marino y las mareas negras dañan a poblaciones de peces y aves marinas. Cambiemos por un mundo mejor. La responsabilidad no es de la tecnología, sino de quienes, con afán de comodidad, de lucro, de poder, utilizan los recursos tecnológicos sin analizar las consecuencias ecológicas, sociales y humanas que su uso y abuso pueden acarrear.

Las máquinas, la tecnología, están haciendo perder todo tipo de tradiciones, rutinas y aprendizajes que conformaban nuestra vida. El ser humano ha mejorado en su funcionamiento, pero ha complicado su aspecto ético y moral. Las guerras y los hechos de violencia son el resultado de ese desequilibrio. El alcoholismo y las drogas avanzan a pasos agigantados. El hombre se va convirtiendo en el peor enemigo del hombre. Su actitud y su tecnología no alcanzan para solucionar el problema del hambre sobre la faz de la tierra, ni frenar la contaminación del medio ambiente. El aumento de consumo de energía aumenta la proporción de determinados gases en la atmósfera. La tecnología le quita espacio a la familia, al amor, al diálogo constructivo. Los brazos han dejado de abrazar y los ojos de disfrutar del bello paisaje que nos rodea. El amor a los padres era un sentimiento más allá de la muerte, continuaba con los hijos y los nietos. Hay que preocuparse, pero también ocuparse, para equilibrar las cargas; no permitir que lo virtual le gane a la vida real, poniendo en riesgo los lazos de afecto y de la sangre. Entre todos debemos trabajar e imaginar un mundo mejor. No queremos dar un aliento pesimista, pero hay que pensar por una vida mejor.


El hombre y el árbol

El avance de la producción humana y el crecimiento de la población, demanda más recursos naturales y el árbol es una de las víctimas fatales. Se pierde conciencia que ellos son útiles para nuestro medio ambiente, para nuestra seguridad. Las raíces de los árboles ayudan a fijar el suelo, a prevenir la erosión y los deslizamientos de tierra, absorben el agua y reducen los riesgos de inundaciones. Son fuente de aire limpio y de oxígeno, elemento indispensable para vivir. Donde hay menos árboles crece la contaminación. La deforestación es una amenaza para el mundo. Se talan árboles para la industria del mueble, para productos medicinales, para cosmética. Portugal es un claro ejemplo de deforestación, que se repite en otros países europeos.

El país más grande de Centroamérica, Nicaragua, ha experimentado una serie de problemas ecológicos y ambientales, que el gobierno no combate con medidas efectivas, por lo que esta nación se enfrenta al aumento de la contaminación y la escasez de agua en fechas no muy lejanas. Especialmente en ese país y en Guatemala, la deforestación ha producido calamidades devastadoras; lo mismo sucedió en Camboya, luego de la guerra de Vietnam, al igual que Indonesia y otras regiones del mundo. En nuestra América del Sur, Paraguay, posee los bosques más diversos del mundo, el segundo pulmón tras la Amazonia, amenazada con una explotación forestal. La máquina de la destrucción de bosques pasó por Malasia, por la selva amazónica, los bosques de Borneo del archipiélago malayo, y por muchos otros lugares de la tierra produciendo importantes pérdidas de masas forestales. Esos árboles se constituyen en las casas de muchas especies animales y vegetales. Los intereses de unos pocos complican la vida de muchos, gracias a la carencia de leyes de protección adecuadas.La deforestación avanza implacable, impulsada por el apetito voraz de industrias y de otros negocios como la ganadería, la agricultura, y la minería. Cada año que pasa hay menos zonas verdes en el planeta Tierra. Si bien cada vez hay más conciencia sobre esta amenaza a la humanidad y se crean iniciativas para contrarrestar el daño, el avance de la conservación es lento comparado al de la deforestación.

El árbol es riqueza, salud, alegría; herramienta de progreso y de desarrollo. Es necesario que se junten los hombres talentosos y aboguen por el árbol, fuente de vida indispensable. Se debe legislar para el mundo sobre este tema y cada país tendría que asumir con respeto la medida. Se debe utilizar la educación para formar a los niños en esta empresa.

La inteligencia humana deberá poner más celo en este tema, que contiene la vida de todos los humanos. Hay que racionalizar la vida humana sobre el planeta, que de a ratos es perversa y destructiva. Los organismos de cada país deben llevar un registro que contabilice los ejemplares talados y los ejemplares forestados; estos deben doblar en las cifras para que el milagro de la vida sobre la faz de la tierra siga siendo un canto de amor, compartiendo los espacios con todas las especies vivas, vegetales y animales. No tenemos derecho a destruir la casa de las futuras generaciones. Trabajar en favor de la naturaleza es una causa suprema. Que los políticos lo tengan como programa de gobierno y lo ejecuten.


El oficio de legislar

Año 2019, año de elecciones de nuevas autoridades. Tiempo de campañas políticas y mensajes a todos los ciudadanos. Se elegirán un presidente, gobernadores, intendentes, senadores, diputados, concejales. Gente avezada en estos temas y también nuevas personas que llegan al ruedo con sus sueños y su vocación de servicio. Por este motivo una reflexión sobre “El oficio de legislar”, tan antiguo como el hombre. Entre los que pretenden una banca de concejal o diputado o senador, están los doctores en distintas disciplinas científicas con formación académica, los empresarios de distintos rubros, los sindicalistas y gremialistas, los dirigentes de instituciones deportivas y otras entidades intermedias. Algunos serán parte de los concejos deliberantes de los municipios; otros, diputados o senadores de los ámbitos provinciales; también los senadores y diputados que representarán a su provincia en el Congreso Nacional. Para eso trabajarán en agotadoras campañas. Ellos serán los responsables, cada uno en el lugar que le toque actuar, de formalizar las leyes que regirán la vida de una comunidad, lo que se llama el ordenamiento jurídico, que establece la normativa de cómo debe manejarse una sociedad. Para cumplir este rol con excelencia, cada candidato debe prepararse para servir; la base, estudiar profundamente la realidad de la región en la que debe legislar; tener un diálogo permanente con los principales referentes; madurar los proyectos de cara a la gente, publicando sus avances antes de promulgar la ley o la ordenanza; es menester tener conciencia de que son servidores públicos, a los que se les exige la mayor honestidad en sus funciones. Muy importante que sostengan el mismo entusiasmo y movilidad que imprimieron en sus campañas; que sean transparentes y que el objetivo fundamental pase por el bienestar de la gente. Por suerte, algunos trabajan a conciencia, con la bandera de la ideología que le ha dado su banca. La falta de preparación para asumir la banca le lleva mucho tiempo de adaptación, con una transición indefinida; critican todo lo anterior y se encuentran en un lugar desconocido. El oficio de legislar implica en expedir normas, articular los derechos de las personas, tipificar infracciones, determinar sanciones, establecer las reglas entre la gente y la administración pública. Para ello, deben estar muy preparados para ejercer el cargo, por lo compleja que es la función. Los derechos son más sensibles y los conceptos más variados. Los tratados y los convenios internacionales abundan; prevalecen sobre las leyes locales y les quitan eficacia. Se le debe dar una notoria transparencia informando a la opinión pública el avance de ese proyecto, con la participación de representantes de las fuerzas vivas, especialmente las relacionadas al proyecto. Inagotable amor Legislar demanda un inagotable amor a la patria, una notoria vocación de servicio, tendiente a enaltecer al municipio, provincia o país para el que trabaja. Debe ser una obsesión defender la soberanía, la identidad cultural y el patrimonio que le corresponda. En este año de elecciones, el pueblo, que con su voto elige a sus representantes, deberá estar muy atento en apoyar a los hombres o mujeres que con su candidatura honren el presente y el futuro de su pueblo. Además de votar su candidato, deberá controlar su gestión para que cumpla con sus promesas de campaña.


Vivir es un arte

Vivir es un arte, sublime, profundo, complicado. Un desafío amoroso con el mundo circundante que tiene los elementos imprescindibles para sostener la existencia. El ser humano comparte con la enfermedad y la muerte desde el nacimiento. Una obra musical, una orquesta sinfónica, muestra toda la galanura de los instrumentos. Una pintura que sintetiza todos los paisajes; una danza de movimientos continuos con la sangre y las sombras; un emocionado poema trepa por la memoria del amor, que mueve sentimientos.

Todas las ciencias se convocan para aportar sus saberes, especialmente la medicina recorre cada punto del espacio anatómico con precisión matemática. Históricamente el hombre ha evolucionado para tratar de ser más feliz. Fabricó las herramientas que faciliten las tareas y fue acumulando con el tiempo una colosal experiencia que asoma en el diario vivir.

La vida en sí y el acto de vivir es un arte. Por cierto, el arte más hermoso, a pesar de lo difícil, complejo, practicado por los humanos. Es el artista y el objeto de su arte, el escultor y el mármol, el médico y el paciente, arquitecto y constructor de su edificio personal, objeto y sujeto a la vez, construyendo su propio destino. Triste observar que el hombre moderno ha perdido conciencia que su vida merece ser tratada como un sutil arte. En las universidades se brindan muchas carreras profesionales, que requieren estudios, tiempo y dedicación; pero no se enseña “el arte de vivir”, porque se lo considera algo sencillo y su aprendizaje no requiere ningún esfuerzo especial. Cada uno vive como puede, con su ética y su escala de valores y en el entorno social que le tocó en el reparto. Lo más importante es ser auténtico, no engañarse ni defraudarse a sí mismo. La mayor grandeza de un hombre es ser útil para sí mismo, para su entorno familiar, brindando, además, servicios de calidad a sus semejantes, con los códigos del amor, el respeto y la sensibilidad.

Somos tan distintivos unos a otros, algunos acumulan sabiduría, otros riquezas, otros maldad, otros habitan un mundo vacío, culpando de sus fracasos a los demás. Ser triunfador, no requiere de derrotados. Hay que descubrir para que vivir, su rol en la existencia. Una mágica receta es la lectura, que es necesidad y placer, para conocer y crecer. Leer no sólo para ser cultos, sino para ser libres. La lectura se constituye en un acto tan importante como respirar, porque fortifica el músculo del ser, en las profundidades de uno mismo. La lectura nos ayudará a ser más humanos, más sabios y felices. Una luz, una energía que atraviesa la química de nuestra anatomía.

Trabajar por una sociedad libre de violencia y fomentar un sentido de bienestar, detectando lo que realmente te hace feliz. Hay que darse tiempo en cualquier momento, porque no existe el momento ideal. Nadie puede garantizar un futuro con más tiempo, por eso hazlo hoy, depende de ti, que sepas construir el camino de la felicidad. Debes ganarle a la rutina, no es lo mismo estar vivo, que vivir. Piensa en este instante. Programa una vida de la que no necesites escapar. Empieza, ese momento es ahora mismo.

El hombre de la ciudad moderna es un servidor del sistema y de las máquinas, porque no hace uso de la libertad. El sistema nos modeló para que no tengamos libertad de pensamiento. Se nos educa para pensar como el poder quiere. Liberemos a los niños acercándoles lecciones magistrales, para que descubran el rol en su existencia, porque por allí pasa el “arte de vivir”.

Viva y sea feliz.


LA COMPLICADA INTELIGENCIA HUMANA

La incalculable riqueza mental de la anatomía humana ha producido grandes transformaciones en el planeta. Avanza a pasos agigantados para vivir más plácidamente por un lado, pero por otro lado también se aplica para producir muerte.

La complicada inteligencia humana debe compartir con la vida humana que es compleja y dinámica. En muchos momentos la inteligencia del hombre está al servicio de la locura, a pesar que se afirma que el hombre es la medida de todas las cosas. ¿Qué mueve tan disímiles conductas? ¿El miedo, la codicia, el poder? Como decía Platón, en el interior de cada hombre hay dos corceles, uno apunta hacia lo bueno y el otro hacia lo malo. Por allí aparece la soberbia, la venganza, la mentira, el odio, sentimientos encontrados, que producen la mortificante duda que construye y mata. Por todo lo analizado el derecho a la vida no es absoluto, ya que la empresa mayor de los humanos debe buscar la paz, como objetivo supremo.

Pero el ser humano es el más social de todos los animales, sigue trabajando por la guerra, el terrorismo. La violencia produce homicidios. La droga avanza en la enajenación de las mentes humanas. La tecnología está al servicio de la guerra; se estudia para destruir. La guerra es una invención de la mente humana. El derecho internacional no prohíbe todos los tipos de violencia y guerra. Se perfecciona la agresión utilizando la guerra biológica o bacteriológica, como una forma singular de combate; tratan de arruinar cosechas de trigo con hongos destructivos; envenenan ríos, océanos y aire; se talan los bosques que producen oxígeno.

Numerosos tratados internacionales apuntaron a moderar la conducta humana: la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos; la Convención sobre los Derechos del Niño; el Pacto de San José de Costa Rica; la Convención para la Sanción del Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial; y la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas y Degradantes.

Pero nada cambia en esta carrera irracional hacia la muerte. El poder, el dinero, la droga, no cesan en sus ambiciones. El presupuesto de la guerra supera al de educación. ¡Qué complicada la inteligencia humana! ¿Qué debemos enseñarles a nuestros hijos? ¿Cuál debe ser el rol de cada hombre sobre la faz de la tierra?

Hace pocos días, la televisión informaba sobre la Bomba H de Corea del Norte, que hacía su prueba para meter miedo, para sostener su poder. No hay ley que impida este proceso destructivo. Somos simples espectadores de las decisiones de líderes de barro que mueven sus intereses para lograr sus resultados, sin importar las secuelas para toda la humanidad.

El amor se empequeñece a consecuencia de la presión de tanta violencia en todo el sentido de la palabra. Es necesario invertir en recursos que devuelvan la esperanza y la alegría de visualizar un futuro más generoso.

Que alguna vez impere el equilibrio para llevar la vida con alegría, con guitarras y pájaros, con libros y sueños, con un futuro próspero de manzanas y de mieles. Alguien debe tener la capacidad de frenar esta locura, que produce la complicada inteligencia humana.


EL CLIMA Y EL ALIMENTO

Siempre pensé que el clima es el padre de todas las culturas humanas. La vida se ordena de acuerdo al clima.

La flora, la fauna y desde allí toda la estructura de la existencia. El alimento o la comida no pueden ser la excepción a esta regla que rige al mundo que gira incesantemente. 

Una concordancia natural mueve los ingredientes que conforman el mundo circundante.

Como antecedente de esta temática, que hace a los alimentos, quedó como una joya para todos los tiempos, aquel bello libro de Juana Manuela Gorriti, titulado “La Cocina ecléctica”, que siguiendo con la concepción del eclecticismo, toma de distintas corrientes las mejores teorías. Esa obra ha cruzado el amplio patio del tiempo, dejando un claro testimonio de la cocina de Salta.

El otro antecedente que merece ser tenido en cuenta, es el libro de mi amigo Armando Tejada Gómez, “El canto popular de las comidas”, donde evoca el quehacer culinario de la argentinidad. Este trabajo poético fue musicalizado por el Cuchi Leguizamón e interpretado por el Dúo Salteño.

Considerando que la energía es el soporte de todo, debo vincular la fuente de energía con la cocina, que es un poco el objeto de la ecología, que estudia las relaciones de los seres vivos con el medio físico. Una verdadera danza de acciones y reacciones, entre el humano y lo natural.

La otra ciencia importante que se vincula con la cocina es la economía, palabra proveniente de dos vocablos griegos: ‘oikos’ (casa) y ‘nomos’ (ley, norma), la ley o norma de la casa, su administración en general.

Pero cuando se habla de la casa, se está refiriendo a la gran casa, al cosmos, al mundo con todos sus ingredientes y sus recursos.

La economía no es solamente una planilla de cuatro columnas. A través de estos conocimientos se debería apuntar a evitar los gastos inútiles.

Se debe observar la naturaleza, que siempre hace el camino más corto, con la mínima inversión de fuerza y tiempo.

A consecuencia de la corta vida y de lo estrecho de la inteligencia humana, se deben extremar los recursos con alta economía.

El nacimiento de cada ser humano muestra la organización de la economía orgánica de toda la naturaleza.

Un misterio ver el cauce de la sangre, aglutinando todos los ingredientes naturales. El alimento juega su importante rol.

Cuando uno habla de alimentos, se debe pensar en la materia, esa mágica sustancia que vincula todo lo que acontece en el mundo exterior y el interior de cada individuo.

Una relación asombrosa, por ejemplo: un árbol que dialoga con el sol, con la lluvia, se nutre, produce sus frutos y se los ofrece al hombre, para que pase a ser parte de su unidad anatómica.

Que maravilla poder observar el viaje de la semilla. Una alquimia: la materia, potencia; la forma, el acto o resultado.

Si analizamos el mundo, con el conjunto de todos los cuerpos celestes, percibimos que aparece la tierra y sus habitantes. Ese conjunto de realidad material existente en el espacio nos agrupa.

Una palabra, también de origen griego, ‘clima’, está referida a la inclinación del eje de la tierra con relación al sol.

Ese vocablo dibuja la gran realidad meteorológica y la vinculación con las variaciones de temperatura, humedad, presión, que provienen del espacio.

Por allí pasa la fábrica de recursos. Toda esa maravilla astronómica es la que trabaja para colmar los mercados.

El hombre moderno debe sostener el equilibrio existencial, utilizando razonablemente los recursos naturales. No podemos desentonar en este concierto que ofrece el universo, para habitar con alegría el planeta tierra.


EL IDIOMA

Si bien el Día del idioma, se declaró en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra; bueno es recordar que el 23 de abril de 1616, es la fecha de fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, Williams Shakespeare, el Inca Garcilaso de la Vega, vale decir a tres grandes de las letras, que representan a distintas culturas.

Para hablar de idioma es necesario recurrir a Alejandría, cuna del alfabeto, lugar donde aparecieron los nutrientes de cada idioma. El arameo, el hebreo, el árabe, el griego, el latín, construcción de siglos intercambiando palabras y culturas. La palabra caminó geografías.

Según la etimología ‘Idioma’ proviene del latín y del griego, que significa propiedad privada o idiosincrasia, lengua de un pueblo o nación.

Se trata de un sistema de comunicación lingüístico y se estima que existen entre 6000 y 7000 idiomas. Los más hablados: el chino mandarín, el español y el inglés. Además, están los dialectos: variedades regionales de un idioma.

Entre otros en idioma nativo, el materno, el de la infancia; idioma vernáculo, de un país o lugar; idioma oficial, designado por un Estado y puede ser verbal, oral, gráfico, gestual.

Una familia de lenguas unidas por la historia, que derivan de una lengua de mayor, venida de la antigüedad, un modo de expresarse, ya que en la lengua, asoman ideas, sonidos, gestos. No existe tribu ni pueblo que no tenga su lengua, además el lenguaje está entre los animales, hormigas, abejas, porque es el hecho social por excelencia que contiene súplicas, órdenes, pedidos, avisos, propuestas, ilusiones, referencias. Puede ser mímico, pictórico, auditivo.

La comunicación humana permite al hombre vivir en sociedad, para ello se han utilizado históricamente piedras, tambores, señales de humo, para producir el enlace entre emisor, transmisor, receptor, que pregonen el mensaje y se han traducido de distintos modos como el sistema braille, el morse o los semáforos que hablan claramente en silencio. Hoy, la comunicación se sostiene en la moderna tecnología, que utiliza celulares y computadoras para relacionarse. Se han generado nuevos vocablos y va cambiando el estilo de vida. Los niños han reemplazado los juegos sociales y participativos por los que ejercen con las máquinas, en estado de soledad y en profundo silencio. El paisaje natural fue cambiado por el paisaje digital. Todo esto genera insensibilidad y desconexión. Las máquinas que fueron creadas para hacer más fácil la vida de los hombres sobre la faz de la tierra, de pronto nos están trasladando a un mundo nuevo que va cambiando los códigos, los afectos, el respeto y la alegría.

La Academia Real Española fundada en 1713 trabaja sin pausa para justificar cada vocablo. Estudia su recorrido para comprender su ruta: España, América, Buenos Aires, lunfardo, araucano (mapuche), guaraní, quechua (quechuamara + aimara), donde cada cultura cuelga en las palabras sus ingredientes.

Es una herramienta para expresar lo circundante. Cada palabra una visión, una lectura del mundo real, una luz que ilumina la realidad, pájaros, fuego, ideas, sentimientos, todo entra en una palabra. El idioma un abanico de sueños, una cadena de imágenes, que fluye como el río de la vida, que transporta los ingredientes existenciales. Las palabras son estrellas en el universo de la cultura. Nacieron en la sangre, pasaron por lo gestual, el grito y de a poco fueron tejiendo el nombre de las cosas.

Reverenciado idioma que convive con la naturaleza humana, que viaja por la anatomía, se muestra por los ojos y asoma por la palabra. Sin ti no seríamos ni siquiera soledad. Una luz desde adentro hacia afuera que nos vincula con otros hombres y con todo el universo.


LA INDEPENDENCIA ARGENTINA

La Independencia Argentina, decisión tomada en el Congreso de Tucumán, el martes 9 de julio de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna. En una ciudad tranquila con muchos hombres de otros lugares. Dicha declaración rompía los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera.

En 1814, el rey Fernando VII había regresado al trono de España. España quería reconquistar sus colonias. Los realistas habían triunfado en Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma, y eran fuertes en el Alto Perú, actual Bolivia. Momentos difíciles.

El Congreso inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816 con la presencia de 33 diputados. Varias provincias del Alto Perú, entre ellas Potosí, Cochabamaba, La Paz, Santa Cruz de la Sierra, habían caído nuevamente en poder de los realistas. Empero, gracias a la Tercera Expedición auxiliadora al Alto Perú enviaron diputados Chichas, Charcas y Mizque. La Liga de los Pueblos Libres o Liga Federal, compuesta por Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán. Paraguay actuaba como estado independiente desde 1811. Los actuales territorios de la Patagonia, El Comahue y el Gran Chaco se encontraban bajo el dominio indígena, o eran territorios deshabitados.

Una de las primeras medidas del Congreso fue nombrar Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Juan Martín de Pueyrredón. La presión del general José de San Martín, gobernador de la intendencia de Cuyo, hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de la Independencia. Cuando se declaró la independencia, presidía el Congreso el representante de San Juan Francisco Narciso de Laprida.

El 21 de julio de 1816, fue jurada la Independencia en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, ante la presencia del gobernador de Tucumán, el general Manuel Belgrano, el clero, comunidades religiosas y demás corporaciones.

Por Salta, participaron Mariano Boedo, vicepresidente; Dr. José Ignacio de Gorriti. El diputado y coronel José Moldes, no estuvo presente, por estar detenido en Salta. El general Martín Miguel de Güemes luchaba sin pausa contra la invasión realista.

Así fueron aquellos momentos, en que muchas voluntades trabajaron por la patria naciente, para afianzar el camino de la libertad y avanzar en un camino azul hacia la prosperidad. Sueños, luchas, desvelos para entregar a los hijos un territorio libre. Los problemas continuaron luego de la declaración de la Independencia, porque nuestra geografía era apetecible a los países poderosos. Un manojo de coraje pudo llevar a nuestra patria hacia un destino de grandeza, en un clima de austeridad, de esfuerzos y sacrificios, para moldear el horizonte del futuro. Si parece ayer, que se juntaron los hombres de mi patria en una pequeña ciudad para dibujar el futuro. Gracias Tucumán, por tu generosa presencia en la historia.

Pero la lucha continúa. Para ello recordamos lo que dijo Winston Churchill en 1945: “No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella a toda América Latina”. Su nieto homónimo Winston Churchill, ante el parlamento británico, el 21 de junio de 1982, en plena guerra de Malvinas, expresó: “A la Argentina hay que revolcarla, en el fango de la humillación”. El Tribuno el 1 de abril de 2012, recordaba este momento.

Por esto es menester seguir luchando por nuestra independencia cada día, cuidar la soberanía, proteger la identidad. Se debe recuperar la memoria de patria, para evitar ser víctimas de las salvajes ambiciones de los países poderosos de la tierra, que cuentan con herramientas para gobernar sobre nuestras autoridades.


CONSTRUYAMOS EL HOMBRE NUEVO

Hagamos el balance, el almanaque lo determina. Reflexionemos sobre el pasado, el presente, para poder mirar lo que se viene. Es tiempo de mirar con agudeza el mundo circundante, de percibir el valor justo de cada cosa. Pensar concienzudamente y poner la mágica balanza interior, la que guardamos secretamente dentro del ser y sacar conclusiones.

Por eso, miro al hombre de este tiempo y descubro como va cambiando todo. Más allá de las necesidades de pan y comida, entiendo que hay que plantear el nuevo campo ideológico, buscando argumentos serios, profundos, que desemboquen en la creación de un nuevo tipo de ser humano. Se debe corregir el rumbo.

Es tarea de todos afianzar los valores humanos, crecer en armonía con la vida para ir solucionando los profundos problemas existenciales, para lograr una vida con sentido. No podemos sentarnos a esperar la muerte, que llegará, sin haber puesto una buena dosis de voluntad para hacer una vida más placentera. Imponerse el desafío de sensibilizar el mundo y sus circunstancias.

Hay que tirar semillas que germinen en un hombre nuevo, un militante de la vida, un ser humano integral, con pensamiento crítico e histórico, con voluntad y decisión. Esta tarea debe llegar a niños y jóvenes con corazón puro, para transferirles estos sueños. Debe surgir un exponente capaz de observar, imaginar y crear otro mundo, con otras relaciones sociales. Que posea capacidad, comprensión y quiera vivir de otra manera. Es menester imponer nuevamente, la sensibilidad, el respeto, el amor.

Un hombre íntegro, que refleje su mundo circundante, que trabaje para realizar el sueño colectivo. La cultura actual que se ofrece como mercancía, es una cámara de repetir consignas y postulados; la educación debe observar con más celo el crecimiento de la vida nueva y transferirles los códigos del respeto por la vida que lo rodea; todo apunta a la desigualdad, la injusticia, la violencia. La vida moderna es como un supermercado lleno de novedades para ser compradas; no alcanzan los espacios para tapar la decadencia. Basta con ver los diarios y los contenidos televisivos, para descubrir que el lenguaje está destruido y el respeto.

Duele ver como las modas van imponiendo estilos que duelen y degradan. Se debe educar para el progreso racional, para la elevación de las personas. No todo es resultado económico, hay ganancias más importantes.

Se ha trabajado para fragmentar el pensamiento y crear masas obedientes, con sueños personales no saciados y la incapacidad para entender su propia realidad. Un mundo triste genera barbarie. Los oídos están tapados de monedas. Impera la cultura del miedo y el terror, una maquinaria para borrar las cosas sencillas y transformarlas en mercancías perversas.

Los intelectuales se venden con mucha facilidad a los temas que el sistema propone: libros y películas llegan al gran público con notorias campañas publicitarias, constituyéndose en mercancía peligrosa, bien empaquetada y difundida. La canción de los pueblos y los escritos que producen los escritores llamados regionales pasan casi inadvertidos por la mayoría, son extranjeros en su tierra. Cuantas lecciones de vida están escritas en el cancionero de los pueblos, en sus leyendas, en sus mitos, que no fueron aprendidas debidamente.

Es escandalosa la deuda que le estamos generando a las próximas generaciones; por errores de nuestro tiempo, estamos embargando su futuro. Empecemos a saldar de a poco esta deuda de honor.

El nuevo hombre debe transformar este mundo, para ello entre todos, debemos crearlo para que lo podamos hacer; el tema no es fácil, pero hay que hacerlo, antes que el sistema extermine a la humanidad, casi sin darnos cuenta.


Tiempo de desconcierto

¿Qué pasa con el hombre? Han pasado miles de años los humanos sobre la faz de la tierra produciendo como un milagro su permanencia y su desarrollo. Desde Homero, se recibieron señales que marcaron la cultura, creando dioses y fantasmas; luego, en la antigua Grecia, especialmente en Atenas, la clara mente de filósofos entregó sabiduría, como piedra basal de la cultura occidental. Se mezclaron materias, dogmas, códigos, para generar distintas culturas. Pero a pesar de todos los logros, la humanidad sigue su rumbo errático y a los tumbos.

El principio de universalización propone siempre a la persona como fin y nunca como medio, para establecer el principio de igualdad con dignidad, dando valor a todas las personas, para construir el principio de justicia y equidad. Este debe ser el objetivo, buscar el progreso científico, médico, social, laboral, a la altura de la dignidad del hombre.

Gran preocupación causa la pérdida de conciencia social, el descuido de la educación de las nuevas generaciones, que incluye el desvío de los valores y la falta de respeto social e individual.

El hombre por naturaleza es un ser social, ha creado normas de comportamiento enmarcadas, por la concepción del mundo y de la vida de cada grupo, como por sus aspiraciones materiales y espirituales. Estas normas deben ser aceptadas y cumplidas en lo posible por cada miembro de la sociedad a la que pertenece. El idioma tuvo una mudanza, a consecuencia de los cambios de costumbres. Por ejemplo, se dice “anticuada” a la mujer decente; “auténtico” al que no sabe obedecer; “buena familia” a la que tiene dinero; “criterio abierto”, cuando carece de valores; “culto” al que lee de todo; “educar” es pagar una escuela cara; “franqueza” a la grosería; “hábil” cuando engaña; “idiota” al hombre bueno; “imbécil” al que perdona; “para adultos”, espectáculos inmorales; “personalidad”, a la persona vestida en boutique; “prudencia” a la cobardía; “rehacer su vida”, cambiar de pareja; “sabe vivir”, al que malgasta el dinero; “sabrosa conversación”, a la difamación; “víctima”, mujer dedicada a la familia; todo esto muestra lo mal orientados que estamos.

El Homo sapiens diseminado por todo el planeta y donde quiera que esté inventó herramientas para atender las exigencias del medio ambiente donde le toca actuar.

La fuerza del trabajo es una mercancía. La cultura es información que se transmite y condiciona la conducta que desarrollan los individuos. Estamos en un momento excepcional de la historia de la humanidad, tanto demográfica como económicamente. Llegaremos a un desarrollo viable o nos hundiremos.

La humanidad está experimentando cambios hasta ahora desconocidos. Muchas teorías hablan de progreso continuo y de llegada de catástrofes; algunos acusan al hombre que destruye el planeta, otros que solucionarán los graves problemas ambientales; muchos alaban el avance científico, otros exaltan modos de vida más sencillos armonizados con la naturaleza; algunos no creen en el pecado ni en la vida eterna; otros, auguran el resurgimiento de las religiones; surge la pregunta: ¿Hacia dónde va la humanidad? Los resultados serán crueles, si se permite que el egoísmo, la ambición, la soberbia, la sensualidad, dominen los corazones humanos. La situación es preocupante. Las universidades del mundo deben generar conciencia crítica, con enseñanzas libres de esclavitud de ideologías.

Nos creemos más de lo que somos, pero nos estimamos menos de lo que valemos. ¿Hemos crecido en amor social o en egoísmos? Países enteros zozobran en una situación sin esperanza: hambrunas, guerras, miseria extrema.


¿Qué pasa con la carne?

En tiempos de la conquista, se marca el comienzo de la historia ganadera del Río de la Plata, el mito que relaciona a este pueblo en su relación con la carne.

La ganadería crecía. En 1590, en los terrenos que se extendían en las actuales avenidas Rivadavia, Carlos Pellegrini, Bartolomé Mitre y Cerrito se establecieron los primeros corrales, vale decir en el micro centro de la ciudad de Buenos Aires, entre la actual Plaza de Mayo y la plaza del Congreso Nacional.

En 1605, se registran exportaciones de cueros crudos. La época del cuero, que valía más que la res, porque ya en 1655, el ganado se desvalorizó por completo.

La carne vacuna ocupaba un lugar protagónico y en 1787, Francisco Medina fundaba el primer saladero, donde se elaboraban conservas y charquis. En 1791, los hermanos Liniers fabricaban “pastillas de carne”. Félix de Azara estimó que entre 1793 y 1796 se enviaban anualmente alrededor de 40.000 quintales de tasajo al exterior, era carne seca y salada para que se conserve.

Siglo XVIII, gran exportación de cuero crudo; en el siglo XIX, carne salada y después lana.

Además, desde los albores del 1800 los barcos españoles que fondeaban en nuestro puerto retornaban a Europa con grandes partidas de cuero en sus bodegas. Cuenta Ezequiel Martínez Estrada en su libro Radiografía de la Pampa, que la carne era abandonada después de sacar el cuero, a lo sumo se usaba el lomo y el resto quedaba para los perros cimarrones que abandonaban sus ranchos, para disfrutar de esa carne sin dueño. La cantidad de cabezas vacunas superaba holgadamente a la población humana.

Desde 1810, las comidas más populares el asado, el charqui, los churrascos, asado con cuero, pucheros, guisos de mondongos y otras exquisiteces con carne vacuna.

-En 1871, se prohibían las saladerías en Buenos Aires.

-1874, la carne el principal alimento de los caminos, las vacas eran abundantes.

-1880, se habían establecido empresas británicas. Argentina abastecía la mitad de la carne a Londres y los frigoríficos eran mayoritariamente ingleses.

Concolorcorvo, en El Lazarillo de ciegos caminantes, expresaba: “Se llevaban en cuartos a la plaza y si por accidente se resbalaba y caía, no se bajaba el carretero a recogerla y si pasaba un mendigo tampoco la levantaba”.

-1876, los primeros frigoríficos.

La carne siendo barata constituía la alimentación básica.

Muchos escritores que hablan de la carne: Esteban Echeverría (El Matadero); Lucio V. Mansilla (Una excursión a los indios ranqueles); Fray Mocho en su cuento Confidencias; Benito Lynch (Los caranchos de la Florida); Eduardo Wilde, Conrado Nalé Roxlo, Raúl González Tuñon, Atahualpa Yupanqui expresaba en la canción “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

En la década del 40 y del 50 en la ciudad de Salta, en una sociedad más pobre, la población consumía más carne; en cada cuadra había una carnicería y todas trabajaban, en los locales carniceros se sentía menos olores a putrefacto que hoy. ¿Qué pasó con la carne?

Recuerdo cuando en el Matadero Municipal de Salta, de avenida Independencia esquina Santa Fe, se desarrollaba una gran actividad. La carne llegaba a todas las casas; las achuras, (Del araucano “achuraj” “lo que no sirve y se tira”), se regalaban y el asado era la comida más popular entre las familias y los amigos. Hoy la carne es un artículo muy difícil de consumir, por los precios y por la calidad. A pesar de ser más pobres, la carne llegaba a todos los hogares, sin distinción de clases.

¿Qué pasó en el camino? ¿Por qué ha cambiado tanto este negocio?


El otoño de la vida

El otoño de la vida, estación natural para tomarla como espejo, para empezar a comprender un poco mejor la vida. El árbol es un ejemplo donde mirarse, florecen en la primavera y se ponen bellos; dan sus frutos y sus sombras en el verano; se despojan en el otoño en un viaje hacia su interior; preparados meditan en el frío invierno. El ser humano, en el tiempo otoñal, debe despojarse de todo lo banal, lo innecesario, para concentrarse, corregir los errores, para valorar el amor, la paz, la salud, la amistad; tiempo de despertar nuevas ilusiones.

Los que peinan canas, descubren el paso inexorable del tiempo, que nadie lo puede detener. Como los árboles, florecimos en primavera, fuimos padres, cuidamos de nuestros hijos y en el dorado tiempo de otoño ingresamos livianos de carga, a disfrutar de la paz interior. Se valora el abrazo, la sonrisa, el amigo, en este tiempo de maduración, reflexión, renovación.

El mundo actual nos hizo olvidar de nosotros mismos, es esencial volver a conectar con la armonía del mundo, los ritmos de la naturaleza. Nuestra existencia está relacionada con la luz y la oscuridad, con el calor y el frío, con la humedad, con el aire, la flora, la fauna, los cielos. Somos una partecita de todo ello. La luz de la primavera es joven y agitada, la del otoño es sabia y madura. En otoño retiran sus hojas y vuelve hacia las raíces, los animales disminuyen su actividad, anochece más temprano y de a poco vuelve el frío. En otoño la naturaleza se desapega y desprende de lo que no es esencial. El hombre se pone melancólico, pasa menos tiempo al aire libre y se pone más profundo. Las puestas de sol son más largas con cielos rojizos y otras bellas tonalidades.

Que nos ayude

Que el otoño nos ayude a prescindir de lo que no es necesario, para reforzar el interior y prepararse para un mundo transformado; serán las semillas de una sociedad más sabia que apunte a mejorar el mundo caduco. Nuestro futuro depende de si triunfa la codicia, o la lucidez.

Tomando la edad del humano, el otoño representa adultez plena, por ello es menester hacer un balance, donde estén los planes y proyectos de la juventud, y desde allí todo el camino; una mirada especial a la salud con la aparición de nuevos síntomas, con la muerte de seres queridos, que anuncian nuestra partida.

Por otro lado, se puede compensar nuestro declive físico, con el incremento de nuestra fuerza espiritual.

Somos espectadores de la mecanización de la vida, la rutina del trabajo, nos lleva a un utilitarismo idealizado. Todos los esfuerzos apuntan a dominar el mundo exterior, para compensar el vacío interior. El hombre de hoy es víctima del materialismo y del consumismo, que ofrece todo tipo de distracciones para tapar las frustraciones. Los verdaderos valores humanos empequeñecen, al tener poca cotización en las sociedades modernas.

Es bueno tomar el otoño como tiempo de balance y de reflexión, seguir el ejemplo del árbol que tira lo innecesario y se mete para adentro para programar su futuro. Es menester buscarle el sentido humano a la vida y recuperar con hidalguía el tiempo del amor, del afecto, del respeto. Los recuerdos de los seres que se han ido, pueden ayudarnos a descubrir los secretos de la existencia, con su mensaje honesto de convivencia que han dejado en su paso por la vida.

Que la semilla de la alegría prospere entre las vecindades y las familias. Que la música natural de los pájaros ilumine el otoño de la vida.


El profético cambalache

La vigorosa y silenciosa memoria recupera el mensaje brindado por Enrique Santos Discépolo en su tango “Cambalache”, compuesto hace 85 años.

Su letra es una pintura del ayer, que se actualiza siempre, por su alto contenido profético.

En fragmentos de su tango denuncia al mundo de todos los tiempos, de maldad insolente. En aquella época era lo mismo ser ignorante, sabio, chorro, traidor, generoso o estafador, hoy también. Todo era igual, en cualquier profesión y con asombro vemos que nada ha cambiado, todo es igual, nada es mejor. Con dolor el poeta reclamaba: “Qué falta de respeto, qué atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón”.

Y en este tiempo, ¿qué podemos decir?

La letanía de dolor está dibujada en cada palabra de este Discepolín desesperanzado cuando expresaba: “Siglo veinte, cambalache / problemático y febril / el que no llora no mama / y el que no afana es un gil. / ¬Dale, nomás! / ¬Dale, que va! / Es lo mismo el que labura / noche y día como un buey / que el que vive de los otros / que el que mata, que el que cura / o está fuera de la ley!”.

Dos días antes del golpe de estado de 1930, Enrique Santos Discépolo vio grabado por primera vez Yira Yira, que en su letra decía: “Verás que todo es mentira, verás que nada es amor”; pero ya había comenzado en 1926 con “Que vachaché”, que se quejaba del mundo feroz y despiadado. Fue el comienzo de un ciclo exitoso que le duró hasta su muerte. Esta es un poco la historia de un sensible poeta argentino, muerto en soledad, resistido por el mundo que narró. Lo notable es que los tiempos han pasado y este “Cambalache” sigue actual, como si hubiese sido escrito para este momento. Toda la visión de Discepolín es el mismo paisaje de hoy. Han cambiado las ciencias, la técnica, las artes, el deporte, la política, pero la historia se escribe como siempre.

Contundente verdad que duele y es parte de nuestra realidad. Los informativos periodísticos, repiten cada día el tango Cambalache.

La deshonestidad se instaló en toda la sociedad, incluso en los que tienen que brindar buen ejemplo. Las crónicas cuentan de altos dirigentes, de curas abusadores, de una justicia comprometida. La sociedad está enferma, necesita un médico que la pueda curar. Los vicios, las drogas, avanzan a pasos agigantados. Los niños y los jóvenes están indefensos.

Cada frase de este talentoso artista reclama, lo que aún falta en estos tiempos: respeto, tolerancia, amor, humildad, comprensión, prudencia; pareciera que el hombre está priorizando su resultado a cualquier precio; las familias están atomizadas, la violencia es pública y notoria.

Nuestras nuevas generaciones crecen con estos códigos de un ciego interés, donde no hay tiempo para la ternura. Trabajar para recuperar el asombro y para descubrir modelos de vida, que ayuden a construir un futuro más humano, con menos vanidad y avaricia. La vida es bella y merece el esfuerzo por dignificarla.

Pongamos lo mejor de cada uno para cambiar el panorama. Volver a la familia, al calor del hogar, a escuchar a los abuelos, a ser generosos y compartir con alegría los espacios de la vida. Aprendamos a sonreír para ganarle a la crisis con serena alegría. El cambio está en cada uno de nosotros.


Eduardo Ceballos.